Mostrando entradas con la etiqueta Sueños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sueños. Mostrar todas las entradas

2010-01-24

Destino

7 Mordiscos
Termina conmigo lo que hemos empezado, ya no es momento de pararse a recordar que tenemos consciencia, total, ¿que es sino algo que solo parece existir cuando los demás nos observan?

No me abandones, no, ahora no, ahora soy demasiado débil para continuar sola.

Ni siquiera sé qué futuro me aguardaría… puedo predecir uno… uno en el que mis lagrimas gritan tu nombre mientras desgarran mis mejillas trazando el camino hasta el acantilado de mis labios.

Uno en el que el mundo se consume por demonios de la noche que parecen haber engullido el sol.

Uno en el que mis esperanzas se desquebrajan como un espejo que ha vivido demasiado.

Uno lleno de soledad, de la más temible y evitada soledad: la nada.

2009-12-28

Más alla del Muro del Sueño

6 Mordiscos

Con frecuencia me he preguntado si el común de los mortales se habrá parado alguna vez a considerar la enorme importancia de ciertos sueños, así como a pensar acerca del oscuro mundo al que pertenecen. Aunque la mayoría de nuestras visiones nocturnas resultan quizás poco más que débiles y fantásticos reflejos de nuestras experiencias de vigilia -a pesar de Freud y su pueril simbolismo-, existen no obstante algunos sueños cuyo carácter etéreo y no mundano no permite una interpretación ordinaria, y cuyos efectos vagamente excitantes e inquietantes sugieren posibles ojeadas fugaces a una esfera de existencia mental no menos importante que la vida física, aunque separada de ésta por una barrera infranqueable. Mi experiencia no me permite dudar que el hombre, al perder su conciencia terrena, se ve de hecho albergado en otra vida incorpórea, de naturaleza distinta y alejada a la existencia que conocemos, y de la que sólo los recuerdos más leves y difusos se conservan tras el despertar.

De estas memorias turbias y fragmentarias es mucho lo que podemos deducir, aun cuando probar bien poco. Podemos suponer que en la vida onírica, la materia y la vida, tal como se conocen tales cosas en la tierra, no resultan necesariamente constantes, y que el tiempo y el espacio no existen tal como lo entienden nuestros cuerpos de vigilia. A veces creo que esta vida menos material es nuestra existencia real, y que nuestra vana estancia sobre el globo terráqueo resulta en sí misma un fenómeno secundario o meramente virtual.

H.P. Lovecraft

2009-10-08

Renovando Sueños

0 Mordiscos
"Cuan diferente termina siendo la realidad de los sueños que nos habíamos imaginado, cuan distante están los hechos de las palabras… a la misma distancia que la verdad de la mentira, en un camino que pasa por el auto convencimiento de que lo que deseabas igual era demasiado imposible de conseguir… incluso imposible de existir."

Trish