2010-04-07

Más que un Regalo

Soy un descendiente de las almas antiguas, almas olvidadas tras el paso de los siglos, mezcladas con la historia, perdidas con los mitos ancestrales a los que nadie parece tener respeto en un mundo rendido a la soberanía de la razón.

Pocos son los que aun me rinden culto, los que recuerdan mi nombre y mi procedencia. Los que aun temen mis poderes y sucumben a la majestuosidad de mi encanto. Un encanto similar al de las sirenas del Pélore, que aunque aterradoras, atraían a los viajeros con sus hermosos cantos.

Un preludio del fin, pues seguramente los que todavía me piensan saben que su muerte significa mi vida, un pequeño sacrificio que puede devolverles mucho a cambio, más de lo que jamás imaginaron.

Una vida sin final, algo muy apetecible a simple vista, aunque en realidad no lo es tanto, ya que siempre suelen pasar por alto el evidente compañero de este regalo: la soledad.


(leer tambien la entrada anterior ^^)

9 Mordiscos:

vuelo de hada... dijo...

Thris
Interesante manera de describir la soledad, me gusto esa percepción que tienes de ella.
Un abrazo y gracias por visitar mi rinconcito, por aqui me quedo.....

Mercedes Pión dijo...

Las verdad es que los jovenes tienen tantas cosas interesantes y mas oportunidad hoy en dia :) saludos! buena entrada!

Kiwi dijo...

Te acercas mucho a cómo pienso que sería eso.
Es genial.
Y el poema anterior es precioso.
Por cierto, qué frase querías para tu tatoo?


Súper.



;D

Luís-Ato-Olivera dijo...

Me encanto :)
La soledad da para tanto.

Te seguiré leyendo :)

Cami dijo...

amo amo eso.

VISION DE ARLEQUÍN dijo...

la soledad es un rincón del cual nunca partimos..., porque si lo hicieramos, no podríamos expresarnos con tanta sinceridad y delicadez.

bonito blog.
Te mando un saludo desde algún brutal lugar de México.

Te sigooooo...
y te invito a mi blog.
"La vida es un gran circo, pero sin espectadores"

ciao.

Cami dijo...

Sos genial.

Dama Blanca dijo...

Lo peor de todo es que la soledad siempre tiene dos caras: a la que te aferras casi como un vicio incontrolable y a la que quieres expulsar sea como sea.

Y aún así, por mucho que lo intentes, por mucha gente que te rodee... siempre encontrarás un momento para decir: ahí está.

Precioso... me ha encantado lo que has escrito.

¡Un saludo, Trish!

Big.Small.Big.Small dijo...

Una vida sin final, algo muy apetecible a simple vista, aunque en realidad no lo es tanto, ya que siempre suelen pasar por alto el evidente compañero de este regalo: la soledad.

Buenisimo :)

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